viernes, 27 de marzo de 1970

Amores Lejanos (1963/66)

para Conchita



Cuando llegaba a la capital después de estar dos o tres meses en el rancho (de la Selva), las mujeres de mi edad eran...como niñitas inmaduras más que mujeres...(fin de aquellos cincuentas táan fresas) Las "ya mayorcitas" en sus treintas, me fascinaban como amigas. Se podía hablar con ellas de cosas interesantes, podían salir sin chaperón ni hermanito, bebían sin emborracharse y eran independientes. Nos divertíamos si nos veíamos, teníamos otras ocupaciones si nó. Cuando regresaba al rancho no las veía por un buen tiempo. Les debo mucho a éstas amigas. Mi primer gran Amor es una de ellas...Ahí, toda cautela, mesura, distancia u cordura, estaban ¡completamente ausentes!


Me descubrió que soy pintor; con sus dos amigas formábamos ...algo así como las tres Mosqueteras y un Don'tayán: en vez de mosquetes o florínes, usábamos pinceles y colores. Una amiga era hija adoptiva de *la Bandida*, (mujer clave en la política mexicana, tan pésimamente interpretada en el cine por la María Félix); además de escultora y pintora talentosa, proveía 'edecanes' para la Presidencia. Otra amiga también talentosa pintora, posaba desnuda para escultores y pintores famosos; partes de su cuerpo adornan diferentes monumentos en varios paseos de la Capital (toda un monumento ella, con ojazos violetas...) Ésos cuatro años de vida bohemia con mi primer gran Amor y sus talentosas amigas, fueron de locura; de locura creativa. Qué no decían las envidiosas mamás de mis amigos...

  • "Son unas Perdidas"
  • 'Pero si las encontré ¡cómo van a estar perdidas! las pobrecitas...'

  • "Casi tienen nuestra edad"
  • 'Pero si salgo con las mamás de mis amigos, ¡se arma Troya! '
  • "¡No vayas a Casarte!"
  • 'Pero si lo que se hace casados, se puede hacer sin casarse'...

Pos que dijeran Misa: éstas personitas dizque "de dudosa reputación" (ni había que dudar nada: eran, mujeres libres y con mucho orgullo) son las mejores y más fieles amigas de mi vida. Jamás se les hubiera ocurrido lo que algunas mamás:

  • "Oye, ahora que estamos sólos..."
  • 'Pero..¡cómo, Señora!'
  • "Ay, ¿a poco no sabes cómo?...y me llamo Lupita, no Señora..."

...porque mis solidarias amigas se apoyaban unas a otras. Tenían más honradez y talento en la punta de un dedo, que las dizque "decentes" en todo su cuerpo (de mama...citas, que lo tenían nada mal, ni crean).
Mi primer gran Amor, se enamoró conmigo desde aquel día que cruzó nuestras pupilas, hasta que nos dejamos de ver. Está en mi corazón.

Don'tayán acá, recordando tres Mosqueteras


jueves, 5 de marzo de 1970

Adolescencias vemos.. vacaciones no sabemos - (1959)

Mi adolescencia (en vacaciones invernales del High School de Texas), se ganaba la vida en la Selva, cazando presas para alimentar al personal del rancho ganadero que me asilara.

Un día nos metimos al Balancán por río, hasta un rancho criadero de sementales Cebú. Ahí escuché un Tiranosaurio rugiendo por comida, preferentemente humanos crudos. Armados nos metimos al final del platanal, donde el Tiranosaurio rugiente se transformó en Sarahuatos (monos aulladores) a coro en banda percusiva.



Queriendo mascota gratis, un citadino visitante disparó sin avisar a una madre con crío. Poco a poco, de rama en rama fué cayendo la víctima. En la última rama antes del piso, una sombra raptó al infante para llevarlo a salvo entre las copas; el Macho predominante. Lo entregó a otra hembra con cría y desaparecieron entre el follaje.

En el suelo, la víctima agonizaba. El asesino quiso rematarla de un culatazo y...la Sarahuata se cubrió la cara de miedo. De un empujón mandé al piso al bruto. Me llevé la víctima a curar en la casona del rancho. La bala había rozado su cabeza; estaba semi insconciente, su cráneo sin cuero pero entero. Una venda y jaula hasta estar seguros de no infección. Se volvió mi amiga, llamada Sara.

Comía conmigo sobre mi hombro y salíamos a dar la vuelta con collar y cadena, pero la jaula era su casa por los perros. Dos semanas después, con Sara algo calva de un lado, nos fuimos donde encontramos su banda. Un grito de Sara y ahí estaban todos en batahola, mientras le abría su collar. Se quedó en el piso viéndo un rato, se acercó para abrazarme gorgoreando curuquitos, subió a las copas, y desaparecieron todos con su batahola apagando al Sol...

Alegrías como ésta, expresar no puedo...(la foto enlaza con el Balancán de hoy)

P.D.- La Vida, tiene reglas no escritas: nunca dispares contra una hembra con cría (o sin cría), ni siquiera para comer (mucho menos por  deporte  presumir ...)