domingo, 10 de marzo de 1991

Candelarios Erróneos (1991/2001)

año 1991

¡Al fín! ¡Casita hogar! Después de 15 días por el desierto, arrancando la Willys '55 de mi amigo Sardo Paolo, dueño de una Pizzería en Tepoztlán. Nada más anoche, manejamos 650 Km desde la Estación 14 de Wirikuta hasta Tepoz, con mi Bula Matari (VW Safari, tipo jeep) escoltando a la Willys, en éste viaje de prueba y reubicación. Con la Willys ya estacionada como vehículo oficial de la Pizzería tepozteca, regresé con la Safari a mi casita cuernabaleña para dormir. Mañana terminaría algunos pendientes, antes de que empezara la Semana Santa.

Entrando mientras sonaban los truenos, no me percaté que cerrando ojos al mediodía, los abrí ya entrada noche con un sólo parpadeo: estaba tan cansado, que sólo percibí mi cama a través de la recámara abierta, y trabajosamente me acosté sobre ella. Con otro parpadeo más abrí los a pleno día bajo el Sol, devorándome las entrañas un hambre de locos. Únicamente deseaba comer un filete "a la Paolo" allá en Tepoz, acompañado con algún vinillo. Encendí la radio de Bula Matari pues la casa estaba sin electricidad. Mientras me quitaba la ropa puesta todo el viaje de regreso, escuché entrando a ducharme:

"...para hoy Miércoles el clima será caluroso, rebasando los 36°C..." - pues ¡váya que soy distraído! Nunca sé ni en qué día vivo. Creí regresar a casa todavía en Domingo. Un bife de ésos que salen del horno pizzero, adornado con la sonrisa de Paolo y sus anécdotas mientras brindamos con un vino de la casa, es medicina indispensable para olvidar todas éstas pequeñeces. A barriga llena ¡corazón contento!

Aplicada mi medicina Paolo sirvió los expressos de rigor, mientras se nos añadía el Profe de Natación. Nos disponíamos a intercambiar banalidades como toda sobremesa exige, cuando entró una Damita Piernuda y escandalosa. Paolo se levantó dispuesto a sacarla a la calle, mientras el Profe de Natación se escondía tras la barra, diciendo:

"¡LA LOCA!" - las voces entre Paolo y la Piernuda aumentaban de tono, hasta que me levanté atrayendo la atención de tan Sicótica Piernuda. Me quitó la copa y después de un trago me preguntó  el nombre; mientras, Paolo discretamente Paolo acompañaba al Nadador experto, atrás de la barra. 

"Ahora que te acabaste mi copa, quizás tengas la mínima cortesía de comunicarme cuál es tu problema" - le contesté, mientras en vez de cautivarla con mi nombre, le clavaba mis azules ojos en las negras chispas de los suyos ··· fascinantes negras chispas, tengo que admitir.

El problema era de fácil solución. Con su Volkswagen llegó frente a la Pizzería con la última gota de gasolina: cuando fueron por más combustible y lo añadieron al tanque. se regó por todo el pavimento. La Piernuda le dijo entonces "¡Inútil!" a Paolo, quien contestó que le iba a hechar un cerillo a su VW. Un vistazo por abajo del eje delantero y ví la manguera del tanque colgando. La metí en su lugar, fuimos por gasolina y arrancó perfectamente ··· mientras dos "fuertes machos" escondidos tras la barra de la Pizzería, respiraban bastante aliviados ···

...la Sicótica Piernuda necesitaba mudar sus cuatro cajas de abejas, abandonadas en el cerro. Un campesino las compró para producir su propia miel. Como mi Bula Matari estaba sin lona, apoyé tal moción ecológica. Ignorando de qué se trataba, claro. Bajo la dirección de la Piernuda Apiaria, tapamos las rejillas de cada caja, antes de que Orfeo Negro tocara su guitarra para levantar al Sol. Tomé la primera caja, bajé vacilantemente (¡PESAN!) por la vereda del empinado cerro hasta colocarla en Bula Matari, unos metros más abajo.


La segunda caja, fué menos aburrida: al momento de levantarla y girar para avanzar, oí un -"¡PLÚF!!!" de mal agüero...alcancé a ver la base de la caja en el suelo, con TODO el ENJAMBRE encima, libre y furioso por tal encerrona (no les entra aire para ventilar con sus alas) copeteando todo con brusco aterrizar...En menos de un segundo pensé:

"Quieto, Capuleto. Si no te mueves, no te harán NAÁADA..." - y a galoparme IPSO FACTO todo el cerro p'arriba y p'abajo, sin sentir ni subidas ni bajadas, ni piquetes, ni nada más que un zumbido que me volvía LOCO !!! (échale la culpa al zumbido, compadre: de por sí yá...). Cada llegada por auxilio con la Sicótica Apiaria, era rechazada, haciéndola correr más que yo mientras clamaba:

"¡Sácate! ¡Lárgate!!! Estás lleno de Abejas!" - era su tierna información. Como no llegaba a ninguna parte y ya sin aliento, empecé a restregar mi cabeza contra las ramas bajas del bosque. Hasta que las aplasté toditas...Siendo Marzo, andaba en shorts y manga corta. No tenía un sólo piquete abajo de la cintura (¡gracias a las Diosas! que ahí están mis partes más vulnerables) Quizás si me hubiera acostado en vez de estar ahí paradote...pero, si ven mi Aura (por algo se concentran a la cabeza) tampoco creo que serviría de algo. Ahora entiendo a los pobres Osos...

Retiré, nada más del rostro, más de 50 aguijones. Sin añadir los del cuello y los brazos. Curioso cómo en menos de un segundo, se acabó mi amor por las Abejas, por el vuelo y hasta por la Miel. Por la Sicótica no: loca pero terapéutica, la condenada ...

Después supe del fuelle para humo, de las mascarillas, de guantes...y que las cajas, son varios bastidores encimados, unidos todos por gravedad. No están clavadas...la cera mantúvo unida la primera: las demás, las agarré desde MERO ABAJO ! Mis reflejos mejoraron: ya con la cuarta caja, la última, resbalé por la vereda. Mi mano que mantenía la tapa de abajo, soltóla para agarrar un tronco y no caer... y a oír otro "¡PLÚF!!!" y mirar otra vez la tapa con todo el enjambre ZUMBANDO encabritado... cuando mis manos colocaron toda la caja EXACTAMENTE en su lugar al INSTANTE, antes de pensar ni NADA nada, limonada. Éstas Abejitas se salvaron ... la segunda caja que me persiguió, curiosamente seguía teniendo buena cantidad de Abejas ... nada más atacaron las Guerreras yo creo, las demás protegieron a su Reina.

Ni me dió fiebre, ni cruda (Tequila con Piernuda son buena Medicina) ni nada ... sólo un dolor de muslos de correr desbocado por los cerros Tepoztecos. Y ¡me encanta la Miel!

Así empezamos una farra divertidísima de tres días sin parar, celebrando con mi Novia nueva por todo Tepoztlán. Acabamos durmiendo "la Mona" en su casa: amaneciendo ahí empecé a notar algo fuera de...¿lo "normal"? Debo aclarar (aunque no sea taáan necesario) que lo "normal" nunca se me dá y éso desde que nací. Pero ver "Diciembre" en el candelario, provocó mi salida del nuevo nidito de amor. En la Pizzería, mientras Paolo me servía ése Expresso tan delicioso (y tan necesario) le pregunté si tenía un Candelario nuevo.

"Sí, justamente los acabo de imprimir. Tómate uno" - contestó sorprendiéndome mientras lo desenrrollaba, para mostrame un Candelario ¡del Año Entrante!

"¿No tienes uno de éste Año?" - oí que mi voz preguntaba mientras unas mariposas aleteaban por todo mi estómago, anunciándo que de veras estábamos al último mes del año y no a una semanita de la Pasión de Cristo...me mostró la pared y la fecha: efectivamente, a plena víspera ¡de Noche Buena! Casi nueve meses se pasaron en tres días...pero ¡qué malos son éstos Candelarios! Me despedí de mi nueva Novia, de su casa y de Tepoz: tenía que ir a preparar la cena Navideña en casa de mis hijos y de Vicky, hasta Cuernabalas.

Pasé la Navidad y el Año Nuevo en Familia.

año 1992

Poco antes de mi cumpleaños, Jean (mi hijo) me propuso llevar el TallerMóvil hasta Chacahua, un manglar con pescadores de raíz negra, para reparar los motores fuera de borda de sus lanchas. Sin pensarlo más, despedimos a Cuernabalas y a los amigos, enfilando la Costa Chica con mi Safari ésa misma noche. La Dra. Vicky nunca me notó nada "anormal"...

Ya establecidos allá, Jean empezó a bucear con los locales, sacando coral negro a 75 metros de profundidad...mientras, fuí a Puerto Escondido (una hora en Bula Matari) para cambiar de economía: en Chacahua te pagan reparaciones y viajes locales (no hay taxis, ni carreteras) con cerveza, con alojamiento, con comida...con cualquier cosa, menos ¡con gasolina ó con dinero!

En Puerto Escondido empecé dando mantenimiento a los vehículos del hotel Arcoiris: una Combi VW blanca y un Pick-up Ford con estribos. José Luis (el dueño) me propuso ser jefe de Mantenimiento del hotel, ofreciéndome su cámper estacionado ahí, junto a la alberca bajo las palmeras, como vivienda oficial. Me encantó la idea. Con el tiempo, me encargó su hotel, sus empleados y sus clientes, cada que viajaba fueras. Ahí conocí a su socio Roberto Crowe, surfer pirata de los aires con su avioneta de 4 plazas, para aterrizar en playas inaccesibles con buenas olas. Nació una amistad que abarca ambas familias de ellos y a mi familia. (leer la Maule)

Nadie notó nada extraño en mi comportamiento, ni me acordaba haber dejado una casa con todas mis pertenencias, allá en Cuernabalas. Jean me visitaba de vez en cuando, a medida que iba avanzando con su buceo y Vicky lo apoyó con varios cursos para buceo profundo. Según yo, así pasaron tres meses...que el mentiroso Calendario tradujo como poco más ¡de cuatro años! ¿De qué y cómo viví antes, los casi nueve meses en Tepoztlán? ¿Quién me alimentaba? ¿A quién le debía? Son preguntas sin respuesta...que nadie hasta la fecha sabe. La Dra. Vicky opina:

"¡Te pasó por borrachote, qué!"

año 1994


Un buen día, llegaron a Puerto los Paracaidistas ofreciendo Saltos. Desde que fuí con Paolo al desierto por su Willys, no saltaba: como buen adicto los conecté inmediatamente. Ésa misma tarde, al tocar la arena de la playa aterrizando mi Salto, sentí algo raro: ¡ya recordaba de nuevo lo que estaba haciendo! No es que hubiera perdido la Memoria: lo que sé hacer seguía ahí bien presente. Era lo nuevo lo que yo no registraba: después supe que lo llaman Memoria Inmediata. La controla el Hipotálamo, el mismo que dejando de funcionar le sirve a los Matasanos para diagnosticar a la Muerte...mi Protectora con visitas sorpresivas e inesperadas.

Ya desde en denantes, preferí tenerle Amistad a tenerle Miedo. No es ni el Guía ni su Nave lo que nos causa la Tristeza, ni siquiera es el Viaje: es la Partida. Ése súbito hueco que nuestro Corazón vá llenando con recuerdos, tan poquito a poco.

Éso quería decir entonces, que "algo" me pegó seriamente en el Hipotálamo. Empecé pensando en una embolia. ¡Casi le provoco la Muerte a la Dra. Vicky con ésa teoría! Tan incontenible fué su ataque de risa, para repetirme después:

"¡Te pasó por borrachote, qué!"

año 1998


EstherAlicia (Ave del Paraíso)

 Con Lolita la exótica Flor del Paraíso en juventud, mi autónoma desMemoria visualiza mucho, pero "muy mucho" a la Sicótica Piernuda ··· años después, siete para ser exactos, queriendo preguntarle sobre ésos tres días, registrados en mentiroso Candelario como nueve meses (pregnancia paridora del bienestar)...los dinosaurios del Abrevadero tepozteco responden:

"¿No te has enteráo? Se la llevaron al Manicomio, la trataron con electros: ya no saldrá jamás. Aislada, sin derecho a visitas..."

"¿Y Paolo?" - pregunta mi terquedad averiguatoria.

"Paolo ya murió...¡Salúd por ellos!" - con nueva ronda de cervezas a fondo, antes de que nos interrumpa la Polecía tan terapéutico brindis. De su VW y de la Willys no supimos nada más, me atestiguan unas Montañas ensordecedoramente mudas...

dedicado a Doña Capitana (gracias por "EstherAlicia")

año 2001
Montañas de Tepoztlán

Pasando el Tiempo, cuando andaba seguido por Tepoztlán, una amiga Jaranera de profesión y gusto, rentó ésa casa olvidada donde dejé todas mis pertenencias, aquél día que llegué de Wirikuta, aquél día que se hizo de noche de un sólo parpadeo y con cada nuevo parpadeo erraticaba todos los candelarios. Nos topamos en el Abrevadero de los Dinosaurios y me pidió un aventón cuando regresara a la Hacienda, pues - "acababa de rentar casa por ahí cerquita, poquito más arriba." -  Por el camino fué contando cómo se quemó parte de la casa, de cómo el dueño dió por muerto a su inquilino, y de cómo (estúpidamente) se le ocurrió levantar un acta ··· por si las moscas. Solo faltaba el cuerpo y de un extranjero para colmos. Años tardaron las autoridades en dar por cerrado el caso: casi tildan de asesino al pobre dueño. Le costó un dineral de abogados y nunca más supo nada de "aquél inquilino fantasma".


Ayudé a la Jaranera para bajar algunas de sus cosas y hechar un ojito al interior. Siguiendo el rastro de lo quemado, noté que seguía al cableado eléctrico de la luz. Fundido estaba aún el apagador donde me recargué llegando del Desierto. Subiendo sobre la loza, ví que todo originaba desde una varilla del colado, una varilla dejada al aire entre varias más pequeñas, para después construir un segundo piso. Ahí noté quién me visitó ése día, quién me hizo parpadear: fué el Rayo. Lo primero que deja como secuela, es una falta total de memoria cuando te pega. Si acaso uno despierta después, ni se sabe qué te pasó.

Primero me vino a la mente "en boca cerrada no entran moscas" por aquello del ¿quién diablos pagó la renta?: seguidamente, recordé aquellas proféticas palabras de mi compadre Lucio, mayordomo Granicero desde que topó con un Rayo, tiempo há:

"Ay, compadre: pero si el Rayo lo vá a encontrar tarde que temprano. ¿No vé asté que cura máquinas? Pos éso, el Rayo nos busca, escoge a los pocos que curamos ···"



un Mil Usos ¡Borrachote pero Sobreviviente!

ENLACE: Experiencias de Chacahua ¡¡LAGARTO LAGARTO!! (1992)