viernes, 21 de octubre de 2011

Chile, frijol y tortilla

autor: José Cueli

   Es la trinidad del chile, frijol y tortilla con sus mínimos proteicos, vitamínicos y minerales salvadora del país que camina ante la inminencia de la aparición de la hambruna en la sierra de Durango y amenaza avanzar en la República. Sicología de lo mexicano que es el chile: ancho, mulato, miracielo, pasilla o guajillo, cascabel, güero, piquín, de árbol. Todos pican, chipotle, morita o jalapeño, Algunos arden, el chile poblano en nogada, el chihuacle o el chilloztli. Y requieren de tequila, pulque o la pipa de los bomberos para apagar el fuego, lo mismo el chiluca, prieto, negro, manial, puja, catarino, manzano, habanero, buldeño, rayado, seco, meco o costeño. México es chile verde, sea jalapeño o serrano. En polvo: paprika picante o rojo; en salsa: borracha, a la mexicana, guacamole o tabasco, roja o verde. El chile es nuestro sabor, olor y hedor, representa lo mexicano, lo que nos define, identifica y caracteriza.

   Siete mil años antes de Cristo ya se consumía y fue una constante en la república. No sabemos nada o casi nada del chile. El chile nos produce desde nuestra primera tetada huella chilera hasta la muerte. El chile nos maquilla gesticuladores, movilizadora de todos los músculos de la cara y su ardor genera al movernos un caminar cual víboras chirrioneras. Los extranjeros nos reconocen por nuestro zangoloteo, movimientos ondulatorios cual serpientes amenizadas por flauta, en todo el cuerpo. Los chiles son de todos tamaños y colores; chiquitos, duros y relucientes o viejos y arrugados, gordos, alargados, rojos, verdes, morados, amarillos; pero eso sí, todos pican.

Comparto dos extractos del contenido al humor picante. Artículo completo picando acá (¿picante redundante?). Siéntense a gozarlo ···

Fuentes: laJornada / Opinión / Chile, frijol y tortilla

miércoles, 15 de junio de 2011

Héy! Ése Lobo del Agujero Azul, es m'hijo!

Aunque narrado en francés, Lobo habla en inglés con la cámara. Espectacular el Agujero Azul del Mar Rojo. N'idea tengo de ónde sacó el gusto por tales locuritas ···


martes, 18 de enero de 2011

la Suerte, es otra Boa

Éste cumple, mi 68·avo con éste cuerpo, me remonta a lo que pongo y lo que no pongo en éste blog. Podría concluir que me gusta lo positivo y pongo mis mejores recuerdos, pero ··· ¿no será para parecer ser mejor, ná más?

Me puso a pensar el comentario de Marta (sí, la mismita Marta con quien fuí pesado sin querer queriendo) acerca de mi suerte con la Perica en Fuga. Puse ahí, que mi Suerte es inmerecida. No sigue ni dictados de justicia, ni a los "buenos", ni a los que "la merecen" tampoco. Y veo, repasando ésa cadena de errores que es mi vida, que no sé por dónde quedaron mis pocos aciertos, porque más bien fueron "pura Suerte". Mis errores fueron porque así los decidí: pero ¿valen mis aciertos, aunque sean por equivocación? Sí; creí estar regando el tepache cuando hice algo acertado. Fué "pura Suerte" o por accidente que no me equivocara. Nunca premedité hacer algo para ganarme el Cielo, ni el Walhalla, ni mucho menos para mejorar mi Karma ¡NO! (al Cielo le tengo HORROR! No iría ni aunque me paguen!)

Segurito no entienden a qué me refiero. Pongo dos ejemplos (hay algunas cosas, las más jugosas y escandalosas, amén de ilegales, que no las cito porque involucran o afectan a otros vivos que respeto).
  1. Mi primer ejemplo, en éste siglo XXI de nuestro Candelario:
    • Acá en Santa María el agua viene de un venero del bosque. La administra el pueblo, afuera del Sistema de Agua (no) Potable de Cuernabalas. Los vecinos tuvimos que pagar nuestros tubos para que llegara hasta nuestros hogares. Hay una toma principal de donde salen todos nuestros tubos. Cada uno los destapa y repara bajo su responsabilidad. La mayoría de mis vecinos son excitadinos que se sienten "superiores a los ignorantes del pueblo".

      Llegando la Navidad y siendo una comunidad tradicionalmente campesina, la gente se pone a vender flores navideñas al bordo de la carretera a México, por donde llegan los vacacionistas de la capìtal. Siendo la carretera "tierra de nadie" (propiedad federal) las autoridades se hacen de la vista gorda. Las flores, como todas las plantas, necesitan agua. Lo más práctico para ellos fué conectar una manguera a nuestra toma de agua. Total, son familiares de los habitantes del pueblo.

      Tocan mis vecinos, para que me una a su protesta por abuso del uso de "nuestra" agua en "nuestra" toma. (digo, el agua se la estamos robando al bosque, asegún yo. Pero me callo y los acompaño). Y llego a un follón entre privilegiados llorones y locales enojados. Todos vivimos aquí, en Santa María (madre de Dios: ¡ciudad de Dios!). El alcalde, viendo (como yo) que el agarrón apenas empieza, nos dice ponciopilatosamente:

      -"Bueno, cuando se pongan de acuerdo, yo firmo. Ustedes son los que deciden."- Inmediatamente, viendo en mi mente la de meses de trámites, firmas, papeleos y lo culeros que son mis vecinos que luego nunca están, o sea por flojo y comodino le digo al Alcalde:

      -"Ya estamos de acuerdo. ¿Cuantos son ustedes vendiendo plantas?"- y contamos unos 25 puestitos. Nosotros no legábamos ni a 10 gentes: no sólo nos podían quitar el agua, sino hasta partir la madre si nos poníamos roñosos. En total éramos 35, y el oponente era UN sólo Alcalde que se lavaba las manos: el mismito que les conectó la manguera a nuestra toma, no necesito ser adivino!

      -"Somos 35 gentes que necesitamos el agua en ésta zona. Así que vamos a firmar todos AHORA."- Y tuvieron agua para sus plantas aquellos que no pusieron ni un tubo. Ése año, fué el primer año que tuvimos suficiente agua en la seca, sin necesidad de pagar camiones pipas cada semana por dos meses. Ahora se pusieron ahí: el que parcha llantas, el que viste asientos de coche, el de los vidrios, el de la tlapalería ··· se volvió una zonita comercial local, que todos usamos. Me dan descuento e invitan cerveza cuando es finde. Creo que todos salimos ganando, sobre todo en cuanto a la convivencia.

      Mis vecinos jamás volvieron a tocar a mi puerta, ni me ablan ni saludan ni nada. Se sintieron trahicionados como todo buen privilegiado culero (en México los llamamos "Catrines"). Perdí menos de 10 personas y gané más de 25 familias ··· "por pura Suerte!"
  2. Mi segundo ejemplo, en el siglo PASADO de nuestro Candelario:
    • Acabando de pintar de rojo mi Bula Matari, pasé a recoger mi pareja d'entonces a casa de la Suegrita. Me recibió preguntando:

      -"¿Me prestarías tu Safari mañana temprano?"- oyéndome responder -"Claro, Suegrita. Con todo y piloto, o sea yo!"- quedando en estar ahí a las 6 de la mañana. Llegó mi pareja y nos despedimos. Al día siguiente, llegando a casa de la Suegrita subimos una carretilla, picos y palas junto con tres peones. Nos fuimos a su terreno tomado por "paracaidistas" (invasores de terrenos no habitados), ella en una patrulla del Estado. Afuera del terreno, en la parte baja junto a un muro, nos esperaban más patrullas y camionetas. Bula Matari parecía jeep de bomberos con ése rojo y en ésa compañía.

      Las siete de la mañana y al unísono peones, policías, cuñados y yo entramos al terreno, con carretillas, picos, palas, barretas: nuestro equipo de construcción empezó la demolición de modestas casas de tabique, a machete cortaron las milpas, empezando a subir todo a las camionetas pick-up. No podía creer lo que estábamos haciendo: las veces que fuí con mi pareja para negociar el terreno, era para que se confiaran y saber el horario de los hombres que trabajaban en la ciudad, para darles éste artero golpe a trahición. ¡Nunca hubo intención de negociar!

      Mientras más destruíamos, me iba sintiendo de peor en peor. Con el pretexto de "la Suerte está echada" me dejaba llevar por ésa vorágine, incapaz de nadar contra tal corriente destructiva. Iban y venían las carretillas con material de los muros, salían viejitas y niños de casas en plena demolición, viendo sus milpas aplastadas por los suelos.  En mi pensamiento repasaba cómo éstas gentes me recibían en sus pueblitos, su trato tan generoso, los convivios, el nacimiento de mis hijos en sus manos receptoras ··· tan contrario a lo que  estaba haciendo acá.

      Los uniformes eran los más amenazadores, poniendo las manos en sus armas para amedrentar al que osara decir un pío. Órdenes y radios se escuchaban entre los golpes de la destrucción. Estaba subiendo unos bloques a mi carretilla, cuando se sentó encima una loca embarazada con 8 meses y medio ,gritando:

      -¡Pégame! Anda, ¡pégame! que sólo así me voy a bajar de acá"- mientras el Jefe de Policía del Estado, en uniforme de gala (qué ironía, ir ahí de gala) con el walkie talkie en la oreja, me gritaba: -"¡Pégale, pégale! Nosotros te apoyamos"- antes de caer sentado la walkie talkie volando por los aires de mi empujón,  mientras yo pensaba *tu jefa es mi suegra, pendejo. Ordénale pegar a tu chingada madre* y le decía a la loca de mi caretilla:

      -"Qué te voy a andar pegando con ésa panzota que traes, mamacita."- Y ahí dejé la carretilla mientras me retiraba un poco para abarcar todo el panorama. Era desalentador: la de la carretilla me veía con ojos incrédulos, el Jefe de Policía del Estado se sacudía la tierra de su uniforme ya manchado (como su alma) mientras daba diversas órdenes por la recuperada walkie talkie, y le respondían -"¡crác! ··· no hay más apoyo disponible ··· ¡crac!"- mientras se ponía su rostro de amarillo culero, parapetándose tras la Suegrita. Los cuñados ya sin valor, viendo a su mamá sin saber qué hacer.

      Todo se paralizó porque no solté el esperado primer golpe. Mientras reaccionaban, empezaron a llegar camión tras camión con cientos de hombres, familiares de los paracaidistas que atacamos. Nos rodearon, y ahora sí que quiso empezar a negociar la Suegrita. Hasta firmó todo lo necesario bajo el relucir de machetes entre manos ofendidas, de dientes entre sonrisas irónicas, insinuando: *ahora sí, culeros: a ver de qué cuero salen más correas* mientras la Policía del Estado ya ni sus armas tocaban con las manos en alto, de rostro tan lívido como el de su jefe con uniforme de gala tan manchado como su Alma (digo, si acaso tenía).

      Después de la hora más larga del siglo pasado, nos abrieron el paso hacia las patrullas y nuestros vehículos, empezando la retirada todos los uniformados con una celeridad inaudita. Me quedé a lo último mientras llegaban todos los que llevé y a punto de arrancar mi copiloto dijo: -"¡Chin! La carretilla se quedó, me la van a cobrar"- porque era la carretilla que yo dejé con la loca embarazada encima. Le respondí -"Ven conmigo, vamos por tu condenada carretilla"- mientras los demás preguntaban -"¿Piensas regresar ahí?"

      -"¿Ustedes se la van a pagar? ¿No? Pos entonces, ven conmigo"- y nos adentramos al terreno de batalla. Tan ocupados estaban todos recuperando lo suyo que ni nos vieron. Toqué en la puerta donde había dejado la carretilla y salió un tipo enfurecido diciendo -"¿Todavía andan acá?"- pero tras él la loca embarazada decía: -"Dále su carretilla"- y me la pasaron. Mi copiloto opinó -"No es la mía"- y le contesté -"Pues te jodes, que no pienso reclamar más. Les dices que yo te dí ésta y yá"

      "Suerte" teníamos de estar vivos. No quiero ni pensar si el encargado de tirar el primer golpe (el tirar la primera piedra para luego esconder la mano) hubiera sido otro. Nos linchan ··· éste fué el Canto del Cisne para la relación con mi pareja d'entonces, otra ex-pareja más (hasta perdí la cuenta ···) .

martes, 11 de enero de 2011

Otra raya p'al Tigre: ¡vivito y coleando!

Éste pasado Martes 11 mi Perica con Iván Copiloto y yo a bordo, salímos algo temprano rumbo a Buenavista. Nuestra misión, calibrar el embrague del Chevy Luv de nuestro amigo Martín. Una Mariposa Blanca alegremente encabezó nuestro camino por la privada, en forma similar a mis amigas Lechuzas en la Selva. Llegando a la esquina hacia la derecha, bajo por la única salida de la privada y freno la Perica, su direccional derecha flacheando mis intenciones, mirando a través del parabrisas al carril de subida desde Cuernabala; nuestro retrovisor enfocando al carril de bajada desde México, el mero peligroso porque seguido bajan camiones cargados al tope y sin frenos, gracias a la inclinación desmedida de tan estrecha y sinuosa carretera: la libre Cuernabala-México (diseñada para que Maximiliano visitara a la India Bonita en carroza).

Con ambos carriles vacíos, acelero la Perica e invadimos la cinta asfáltica en sentido contrario, cruzando hacia el otro carril ya con vuelo por aquello de los sin frenos. Como a diario venimos haciendo por los últimos 14 años.

Un trailer azul de SEiS EjES (22 ruedas + 2 repuestos) con copete tipo Everest, súbitamente aparecido de la nada velozmente de frente y demasiado cerca, me hizo agradecer a la Vida que para éste brete me acompañaran la Perica e Iván: en equipo continuaríamos nuestra misión descalza allá por los caminos de la Otra Ribera. Instintivamente frené en el carril que invadía para no rebotar contra los del otro carril, sino de retache hacia mi privada vacía. Reflejo condicionado de aquellos rally's juveniles; cuando enfrentas al inminente impacto, lo colocas a modo de minimizar daños sin involucrar otros camaradas.

No sé cómo la mente abarca tanto en una milésima de segundo. Cuando pude desapretar desde los ojos hasta el ano, destrabar quijada quebrantamuelas y desoldar manos del volante con un pié sobre el freno atravesando el piso, pos nomás estaba  ahí el tráiler azul de los Himalayas pegadito con la defensa de la Perica, inmóvil sin rozarla ni  tantito a MEDIO CENTiMETRO de la defensa delantera (1/4 de pulgada, aprox). Iván copiloto sonreía tranquilamente confiando en mi falta de pericia. El piloto del meteórico tráiler retrocedió un poco y pude entrar al otro carril mientras maldecía mi existencia y una colectiva detenía al tráfico de bajada, por ésta vez todos con frenos.

Llegué a "la Pasadita" (tiendita, ultramarinos) con Martín y me invitó un fajo de brandy, para quitar lo verde de mi palidez. Me apliqué a la tarea encomendada con su pick-up Chevy Luv. Así dejé de tener la impactante foto del tráiler grabada a fuego en mis retinas. Por un ratito al menos.

Misión cumplida y regresamos a la Hacienda. Estacioné la Perica e Iván Copiloto me acompañó a cerrar la reja. Regresando junto a la Perica, veo a la Mariposa Blanca posarse en la rama de Bugambilia apoyada sobre la Perica. A la mente acudieron sabias palabras de mi compadre Lucio:

"Las mariposas son mensajeras de los Señores de los Aires, compadre. Mirándolas a contraLuz llegan a la mente las razones de su visita."- Seguidamente me llegó que la Morena trabaja sin descanso, casi carece de amigos y nunca tiene vacaciones; además de cumplir horas extras diariamente sin ningún agradecimiento.

En mi cocina puse café sobre la estufa, dos tazas sobre mi mesa y dos sillas a un lado. La mía viendo al jardín, la otra viendo hacia mí con la resolana del jardín a su espalda. Como me enseñó mi compadre para que me llegara la intención de la visita. Sirviendo ambas tazas, con la mente dí la bienvenida y brindé con ella. Cuando nos sentamos, respondió en la mente:

"Hoy tampoco te toca, querido: aún te necesitan por acá."- Como con cada visita suya, mi corazón se alegró. Los gatos eclipsados (muy sensibles a ciertas visitantas) contrastaban con un tal Iván bien contento ante la Morena. En la mente, agradecí a mi protectora el haberme regalado la Perica 14 años há, el haber guiado a Soloco Lobo Audaz para explorar la Otra Ribera, el guiarme hasta Iván Labrador para adoptarme allá en Tepoz y el haber llegado en tráiler azul con tan hábil piloto -"¿Cansada de volar?"- pregunté con la mente.

"No, más bien me gusta viajar variado."- contestó entre sorbo y sorbo del aroma a café -"Tampoco me llamo Zenaida, aunque tu candelario pederasta diga que hoy celebran su día. Prefiero que me digas Morena, más personal y cariñoso."- Seguimos intercambiando boberías hasta que acabó el aroma de su cafecito y voló la Mariposa Blanca, dejándome más adrenilado que un salto en paracaídas.

Éste pasado Martes 11 tres Arquetipos me ayudaron a seguir posteando por acá mis necedades:
  1. - la Morena que compartió mi café: mi hada Ángela de nacimiento.
  2. - el Piloto (nada de chofer: un operador entrenado ¡con reflejos instantáneos!) que bloqueó sus frenos, subiendo a 80 Km/h.
  3. - el Mecánico que mantiene tan dichosos los frenos.
Cada que salgo al volante de la Perica, me arde la boca del estómago; y cada crucero se vuelve un estudio exhaustivo de mi realidad circundante, antes de avanzar nuevamente. Ni pienso en manejar la Trácker por no dejar a Vicky sin auto. Para mis cosas prefiero caminar con Iván entre nuestra guerra civil; al fin que una bala en mi columna, me enseñó que las balas perdidas son mi especialidad ···





··· dicen por ahí los estudiados, que las cruces de Pericón son supercherías.

··· dice por ahí la Perica, que a mi hada Ángela le gusta su aroma y color.

Fuente: